miércoles, 28 de marzo de 2018

DESDE LO MÁS PROFUNDO DE MÍ


Escucho en silencio la pulcritud de mi alma,
a veces, una callada brisa acaricia el fondo,
para recordarme lo que quiero olvidar,
y que permanece en ese fondo, en calma,
sin que se pronuncie en ese grito sordo
que amartilla sentimientos al recordar,

otras veces, mantengo alguna conversación
sobre los pasos dados, y la fortuna al darlos,
en un diálogo interior de profusa humildad,
y es en ellos, en los que puse más corazón
sin que la razón tuviera oportunidad de fiarlo
a motivaciones de interesada efectividad,

sin embargo, rehúyo de la malicia inalterable,
que subyace en todo ego, para darme entero
a las razones de obviedad sucinta y sincera,
aunque por ello, haya de perder siendo culpable
de las obligaciones propias del yo verdadero,
con el que soy empático en todo y a mi manera,

por todo, sé, que mi alma me conoce bien,
fluye en mi interior como ríos sin tempestad,
en un suave y lento susurro de dulce melodía,
donde ya no hay resaltos ni rocas ni rehén,
ni turbados pensamientos tras el despertar,
siquiera grita en el desgarro al terminar el día,

desde lo más profundo de mí,
sólo te recuerdo a ti.

Angel L. Alonso

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