martes, 30 de agosto de 2016

LUJURIA DE CORALES


Tengo un hombre de ébano,
piragua que navega sobre mis muslos cálidos.
Mi cuerpo se revuelve inquieto en su atarraya
cuando el mar busca, loco, llegar hasta la luna.

A fuerza de sentirlas conozco sus dos manos:
negras, rosadas, ávidas,
a ciento treinta grados centígrados me abrasan
y transcriben poemas sobre mi piel de azaleas.

Tiene espalda perfecta,
nacida de una noche de aquelarre y macumba.
Su cuerpo de azabache es sol que se desangra,
cuando inicio en un trance mi ardiente cabalgata,
sin bridas ni aparejos, sin cabestros ni látigos.

Tengo un hombre que es noche,
oscuridad felina de ardientes tempestades,
suavidad de murciélago, humedades de algas,
mitad pez, mitad pájaro.

Aletea en mis vértices, resbala en mis estambres
y derrama corales sobre la espuma pálida
de mi cuerpo que sueña
y a fuerza de soñarlo lo inventa cada noche!

Jenny Londoño López -Ecuador-
Publicado en La Biblioteca

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