martes, 28 de abril de 2015

¡AY, HERMANO!


La noche ha tejido un manto
de pena,
con filigrana de adiós.
La noche rompió en sollozos
de frío,
cuando debiste partir.

Me acovaché en el silencio,
pensando ¡cómo seguir!
el corazón me gritaba
¡Ay no lo dejes morir!

El odio fue la barrera de fuego,
su llama, te alcanzó a ti.
Entre barrote y grillete ¡Ay hermano,
un día te supe allí!

Dos alas hoy tiene mi alma
se agitan,
una por ti, otra por mí.
Me empujan sobre tus pasos, hermano,
diciéndome estás ahí.

Tu canto trasciende infamias
¡hermano y en las noches llega a mí!

El odio fue la barrera de fuego,
su llama, te alcanzó a ti.
Entre barrote y grillete
¡Ay hermano quiero arrancarte de allí!

Nechi Dorado -Argentina-
Publicado en la revista Arena y cal 217

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