viernes, 23 de septiembre de 2011

POEMA



Felipe IV
(En la Plaza de Oriente)

Vale más el caballo que el jinete,
en su arranque de salto hacia una altura
que no alcanzó el monarca. Se apresura
a periplo estelar, sin que lo inquiete

carencia de alas, súbito cohete
bajo la propulsión de audaz locura.
El rey es el poder que se fractura,
su gobierno crepúsculo y templete.

El alazán es puro dinamismo,
con sueños de aventura, de heroísmo,
a los que a punto está de despegar.

Merece un paladín sobre la silla,
capitán de Aragón o de Castilla,
no un príncipe incapaz de gobernar.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Angeles-

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